Cuando hablamos de luchar contra un narcotraficante o contra el crimen organizado, nos referimos a personas que han tenido una historia familiar de crímenes y violencia. Estas personas están acostumbrados a ver muertes, matanzas, a violentar, andan con una pistola como si cartera se tratase, matan como si se comieran un helado. He entrevistado en la cárcel a internos que “les dan su calentadita para que confiesen crímenes menores y por más golpes que les dan no les sacan ni una palabra. Matar a un policía para ellos es un honor que les da estatus y poder entre los de su calaña.
Ahora imaginen a un policía. Casado, con tres hijos. Capturar, dar pistas, dar el pitazo o si quiera señalar a algún sociópata como el mencionado anteriormente no le da poder, ni estatus. Le da miedo. Teme por su vida, por la vida de su familia y peor. Un policía puede meter a un narco a la cárcel y este a fuerzas va a salir, no hay forma de que esté adentro para siempre. Pero ese narco no encierra a la familia, amigos, conocidos y seres queridos del policía. El los secuestra, los tortura, los mantiene atados y amordazados por días en un lugar frío, oscuro, tétrico, lastimándolos con cigarros, hierros al rojo vivo y cuántos elementos de tortura se pudiera imaginar el marqués de sade. Luego los decapita y deja sus cabezas con un mensaje. No lo vuelvas a hacer. Y no lo vuelven a hacer.
Por el otro lado, el silencio del policía no sólo le asegura la confianza de que su familia no sufrirá dolor alguno, sino que además recibirá una compensación monetaria que con sus menos de cinco mil pesos quincenales tanto necesita. Sólo eso. No tiene que arriesgar su vida, no tiene que arriesgar la vida de su familia. Sólo tiene que hacer como si nada hubiera pasado y recibirá una recompensa económica tan jugosa que sus hijos tendrían asegurados un futuro mejor que el suyo.
Cuando se le da equipamiento nuevo a la policía o a la P-F-P, el crimen organizado simplemente compra un equipamiento mejor. Hace no mucho les confiscaron un rifle para derribar helicópteros del ejército. En el D-F, hay un museo cerrado al público del narcotráfico y el crimen organizado. En este museo tuve la oportunidad de ver varias armas que, en voz del sargento que estaba dándome el tour “Son armas que el ejército mexicano jamás tendrá”, debido al costo que representan por unidad. Y sin embargo, el crimen organizado las tiene. Y esto es por una razón muy sencilla: Después de la venta de drogas, la segunda fuente más redituable para el crimen organizado es el tráfico de armas.
Así como poseen toneladas de enervantes ellos igual poseen toneladas de armas. No se puede apagar fuego con fuego. Es ridículo y sólo genera más muertes. Si es que no les han confiscado misiles antiaéreos es porque jamás los usarían, las aeronaves que usa la fuerza aérea son de mediados del siglo pasado. Hace poco le dieron de baja a una aeronave construida en los cuarentas.
Hay que estar conscientes de algo; Nadie nunca en la historia de la humanidad ha acabado con el crimen organizado de ningún estado. Es una utopía y la razón es por la demanda.
Muy simple. Hacer creer a la gente que el gobierno actual se está poniendo las pilas, cuando en realidad sólo hace un desplegado militar para atraer la atención de la prensa. El objetivo es darnos un falso sentimiento de seguridad cuando en realidad la inseguridad se ha disparado en el último año. Cuando en realidad las drogas cada día son más baratas y más potentes. El exceso de violencia que vivimos en la actualidad es causado por la ridícula guerra y el gobierno se escuda diciendo que son más violentos debido a las fuertes medidas de seguridad.
Hace un mes se discutía una reforma al código penal que permitiría al poder judicial irrumpir en nuestras casas sin una orden de un juez. Esto es totalmente anticonstitucional y atenta contra nuestras garantías individuales. Estas y otras medidas de seguridad sólo forman parte de un intrincado mecanismo de control militarizado que ya se está llevando a cabo. Cada día la privacidad de las personas se ve perjudicada por estas dichosas medidas de seguridad. Los retenes no sólo son inútiles, sino que en varias ocasiones fuerzas del ejército Mexicano han matado a tiros a familias enteras por sus métodos de primero disparar y luego preguntar. También muchos inocentes han ido a la cárcel por falsas acusaciones de delitos contra la salud, tráfico de armas, drogas, etc. Muchos culpables han salido por falta de pruebas y otros inocentes siguen esperando otro año más a que un juez atienda su caso. ¿Les suena familiar esto? Así es. En estados unidos sucede lo mismo con el pretexto del terrorismo.
Algunos arítucolsFuentes:
http://www.espacioblog.com/notaroja/categoria/narcotrafico
http://www.jornada.unam.mx/2007/09/22/index.php?section=politica&article=004n1pol
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